miércoles, 28 de diciembre de 2011

Objetivo: pasar del quiéreme mucho al quiéreme bien

“Pasar del quiéreme mucho al quiéreme bien”. Este fue uno de los objetivos que planteó la psicóloga Pilar Sampedro en las jornadas Salud Mental y Género que la Asociación Re-cuerdas organizó los días 12 y 14 de diciembre. En estos dos días, Sampedro animó a la reflexión conjunta sobre las identidades sexuales, los roles de género, el mito del amor y las relaciones de pareja. La propuesta de abordar estos temas tuvo muy buena acogida, al agotarse el cupo de participación previsto por la Asociación Re-cuerdas.

Uno de los aspectos en los que se incidió fue el modelo del amor romántico y el modelo de pareja derivado de él, que Pilar Sampedro describió como “machista, patológico y posesivo”. En este modelo, tal como se pudo comprobar en las jornadas, juegan un papel esencial los celos y el sacrificio, cuyas protagonistas son mayoritariamente las mujeres, al ser las principales receptoras de este mito del amor romántico que lo justifica todo: la renuncia a los objetivos propios, los sacrificios, el abandono en la vida del otro.
En este sentido, Pilar Sampedro indicó que un ingrediente básico de las relaciones de pareja es la corresponsabilidad: “Me importa un carajo que me quieras mucho si no hay igualdad, apoyo, confianza… Además, hay que asumir que en una relación puede haber conflictos y que se precisa la negociación. Hay que pactar, frente a la renuncia y el sacrifico que predica el amor romántico. Y tenemos que tener siempre en cuenta que las relaciones son contingentes, frente al anhelo de eternidad que emana del mito del amor”.
Por todo esto, Pilar Sampedro incidió en que amar “es un proceso que implica un aprendizaje. Hay que aprender a querer y reconocer que no sabemos hacerlo. Lo que dice la experiencia es que llevamos casi sesenta mujeres muertas este año y debajo de esto hay una problemática muy seria que tenemos que analizar y cambiar, educando en un nuevo escenario de convivencia”.

“Las locas”: la doble discriminación
En el marco de las jornadas, la terapeuta ocupacional e integrante de Re-cuerdas, Elena Díaz Cáceres, hizo un repaso de la situación específica de las mujeres ante la problemática de la enfermedad mental. Díaz Cáceres explicó cómo siempre se tuvo un peor concepto de "las locas" que de "los locos", hasta el punto de que buena parte de ellas eran consideras brujas y acabaron, como tantas otras mujeres, en la hoguera.
La situación de las mujeres se agrava en muchos casos cuando sufren problemas de salud mental: el rol de esposa y madre, que las recluye en el ámbito privado, hace que, por una parte, tuvieran y tengan escasos recursos económicos para salir adelante cuando se quedan solas. Igualmente, en muchos casos la enfermedad o la presión de las propias familias ante la enfermedad les impide cumplir esos roles tradicionales de mujer, por ejemplo ejercer el cuidado de las hijas e hijos, lo que deja a estas mujeres en una situación de total abandono.
En el caso de los hombres, el tener una vida construida fundamentalmente hacia la esfera pública y al ámbito laboral, se atenúan estas circunstancias de aislamiento y de falta de recursos económicos que afectan especialmente a las mujeres.
A las problemáticas de género que se entrecruzan con la enfermedad mental, como la maternidad, la sexualidad, las oportunidades laborales, o la importancia de la imagen, se suma el sentimiento de culpa ante la enfermedad: “Este sentimiento de culpa hace que las mujeres sean más vulnerables hacia la violencia de género o los abusos, al sentirse en parte responsables de su situación”, remarcó Díaz Cáceres

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